Mutantes (Homo Sapiens Superior)

Written by Juan Jose on Octubre 28, 2008

Un mutante es un individuo con características en su ADN que difieren de las de sus progenitores genéticos. El fenómeno de la mutación ocurre en todos los organismos vivientes, y es el mecanismo general de la evolución. Un pequeño porcentaje de las mutaciones naturales son beneficiosas, concediendo al mutante una ventaja significativa sobre el resto de los miembros de su especie. Esta ventaja puede conllevar que el mutante prospere y transmita sus genes a su descendencia, finalmente mejorando las posibilidades de desarrollo y supervivencia para la especie entera. La evolución es una acumulación de estos cambios mutantes, normalmente a lo largo de miles o decenas de miles de años, cambiando una especie en otra.

Probablemente desde la manipulación genética realizada hace un millón de años (por tanto, sobre la población de Homo Habilis en África) de los Celestiales, la línea evolutiva que conduciría a la humanidad llevaba consigo una alternación en su ADN con el potencial de dar lugar a un gran salto evolutivo. Junto con los homínidos que terminarían siendo los Homo Sapiens, las otras ramas evolutivas creadas por los Celestiales fueron los Eternos (Homo Sapiens Aeternus, en estabilidad genética perfecta, representan la perfección evolutiva que podían alcanzar los homínidos premanipulación) y los Desviantes (Homo Sapiens Deviare, en mutación genética continua). Es importante reseñar que la manipulación de los Celestiales hace que la evolución natural de la línea Homo haya desaparecido, siendo probable que ésta línea se viera representada por Homo Habilis que pasaron a Homo Heidelbergensis para finalmente extinguirse con los Homo Sapiens Neanderthalensis.

Otras ramas evolutivas del Homo Sapiens Sapiens como los atlantes (Homo Sapiens Mermanus) o los Inhumanos (Homo Sapiens Inhumanus), han sido creados artificialmente por ingeniería genética, pero han demostrado igualmente una tendencia a la mutación, como en el caso de los lemurianos o los escasos mutantes inhumanos. Dentro de la especie humana, el gen-X (o más bien la potencialidad de llegar a desarrollarlo), un rasgo genético dominante que fue transmitido de las poblaciones a su descendencia, y de ellos a sus hijos, hasta que lentamente se fue extendiendo. No obstante, las peculiaridades de esta herencia genética permanecieron dormidas hasta la llegada y desarrollo del Homo Sapiens Sapiens. Se desconoce cuando apareció el primer mutante, pero se conocen casos de mutantes procedentes de la Era Hyboria (14.000-10.000 a.C.); ésta bien podría ser la fecha del despertar del llamado Homo Sapiens Superior (término mencionado por vez primera por el escritor de ciencia ficción Olaf Stapledon, en su novela Odd John, de 1935), ya que se distancia bastante de su predecesor, el Homo Sapiens, que comienza a aparecer en torno al 200.000 a.C.

La Segunda Guerra Mundial vio los primeros casos conocidos de soldados mutantes. También fue el comienzo de programas que terminarían destinándose a la conversión de mutantes en soldados genéticos, como el programa Arma Plus. Los nacimientos de mutantes aumentaron considerablemente tras el fin de la guerra (crecimiento que algunos asocian a las pruebas nucleares de la época). Mientras la población mutante aumentaba, la población humana reaccionó con temor y odio, y los mutantes comenzaron a desarrollar ideas divergentes acerca de cómo actuar frente a esta situación.

Charles Xavier presentó el ideal de la convivencia entre humanos y mutantes, creando el Instituto para jóvenes talentos, una escuela-refugio para los mutantes. También fundó los X-men que le ayudaría a proteger y reclutar mutantes, al mismo tiempo que protegía a los humanos que les temían y odiaban. Al mismo tiempo, un superviviente del holocausto judío, Eric Lensherr pronosticaba una guerra entre ambas razas. Haciéndose llamar Magneto, se preparó para esta guerra creando la Hermandad de Mutantes Diabólicos. Durante años, los ideales de Xavier y Magneto chocaron constantemente.

Los años pasaron, y muchos mutantes se unieron a facciones de ambos ideales. Otros mutantes, como los Morlocks decidieron mantenerse al margen de esta lucha, y de la sociedad misma. Pero ni las predicciones de Xavier ni las de Magneto se cumplieron; el mundo nunca aceptó del todo a los mutantes, pero tampoco hubo guerra abierta entre las dos especies. Sí hubo, sin embargo, intentos aislados de aniquilarlos, a través de los robóticos Centinelas esclavizarlos (como se hizo en la nación africana de Genosha), o simplemente controlarlos a través del Acta de Registro Mutante. Esta atmósfera de hostilidad hacia los mutantes ha propiciado la aparición de organizaciones antimutantes (como la Verdad o los Amigos de la Humanidad) o la creación de los Centinelas. Especial atención merece el país africano de Genosha, donde convirtieron a los mutantes en esclavos hasta la intervención de los X-men.

La existencia de los mutantes se vio seriamente comprometida con la aparición del Virus del Legado, un virus artificial creado por Dyscordia que sólo afectaba a los mutantes. Gracias a las investigaciones de Hank McCoy y Moira MacTaggert se pudo terminar con su epidemia cuando Coloso sacrificó su vida para difundir el antígeno por la atmósfera.

Echando la vista atrás, el número de mutantes aparecidos junto a la humanidad había aumentado de forma espectacular. En la época de nacimiento de uno de los mutantes más antiguos conocidos, Apocalipsis, había un escasísimo número de mutantes por todo el globo. Casi 5.000 años después, en los años 70 del siglo XX, había cientos. En las décadas siguientes, se alcanzaron los 32 millones en todo el mundo, casi la mitad de esta población enclavada en la nación de Genosha, de la que Magneto había sido nombrado dirigente por las Naciones Unidas.

La primera gran oleada mutante sucedió a mediados de los años noventa, y se la considera la culpable del efecto de sinergia mutante que los mutantes poseen entre sí. Durante finales de esta década, los mutantes crecieron en número, soliendo haber una proporción normal de entre uno de cada 25.000 personas siendo mutante, o uno de cada 10.000; los números dependían de muchos factores, ya que los mutantes, como la población en general, tienden a congregarse en las ciudades. Se calculaba que 20.000 mutantes vivían en los Estados Unidos de América, y entre 250.000 y 500.000 por todo el mundo (aunque algunos estudios duplicaban este número).

Para entonces, ya se había descubierto que por motivos genéticos, los mutantes terminarían sustituyendo de forma natural a la humanidad común en unas tres generaciones. Esto ha propiciado una existencia más amarga para los mutantes que han visto incrementarse las organizaciones que, de una forma u otra, atentan contra su existencia como es el caso de la Iglesia de la Humanidad o los Hombres-U, un grupo de traficantes de órganos mutantes, que se consideran como la “tercera especie”.

Uno de los golpes más duros que han padecido los mutantes tuvo lugar a principios del siglo XXI, cuando Cassandra Nova se apoderó de una planta productora de Centinelas, construida en secreto en Sudamérica. Nova envió un super-Centinela contra Genosha, cuya población fue completamente exterminada en uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad. En torno a 16 millones de mutantes, la mitad de la población mundial, murieron allí.

Más tarde, las manipulaciones de realidad que tomaron forma de la mano de una enloquecida Bruja Escarlata causaron no sólo la desaparición de los poderes de más del 90% de la población mutante restante, sino también el desvanecimiento del gen-X de la estructura genética de esos antiguos mutantes, amén de la potencialidad de desarrollarlo entre los Homo Sapiens Sapiens. En conclusión, la población mutante quedó reducida a apenas unos centenares de mutantes (198 concretamente), y como resultado de esta manipulación de la realidad, se veía imposible el nacimiento de nuevos mutantes. El Homo Sapiens Superior se dirige actualmente, si nadie toma cartas en el asunto, hacia una extinción más que segura. Sin embargo, el antiguo mutante Mercurio ha demostrado que el desaparecido gen-X deja una “sombra genética”, a falta de un término mejor, junto con el resto del ADN de cada antiguo mutante. Mercurio está intentando devolver los poderes a aquellos mutantes que los perdieron a través de las Nieblas Terrígenas, que permiten a los Homo Sapiens Inhumanus maximizar el potencial genético de cada uno, proporcionándoles poderes únicos. No obstante, las nieblas, aunque parecen restaurar los poderes, generalmente lo hacen extremadamente aumentados, de forma peligrosa incluso para el propio usuario.

Organización:

La opinión acerca de que los mutantes posean un cuerpo político han estado siempre muy polarizada, probablemente por una polarización similar con respecto a las actitudes de la comunidad mutante: algunos luchan por la aceptación, mientras que otros se declaran los sucesores de la humanidad y buscan tomar su lugar en el mundo por la fuerza. Como resultado, las opiniones de cómo tratar con la comunidad mutante han estado divididas de igual forma. Recientemente, y antes de la pérdida del gen-X de la mayoría de los mutantes, había comenzado a desarrollarse una cultura y sociología mutante.

Descripción de las mutaciones:

Los doctores Hank McCoy y Moira MacTaggert han podido verificar la naturaleza del llamado Factor-X y su aislamiento. Cada mutante desarrolla un factor-X distinto que le hace poseer características propias e individuales. Qué es lo que hace aparecer este gen no se sabe, pero, contrariamente a lo que se pensaba antes, no es un fenómeno aislado del siglo XX, sino que existen pruebas que verifican la presencia de mutantes ya en el antiguo Egipto. Sin embargo la explosión de casos ha surgido a mediados del siglo XX, llegándose a convertir en un problema social. Al ser una alteración genética la mutación es hereditable, aunque no tiene porque manifestar las mismas características que el padre, sino que puede desarrollar las suyas propias. Pero la posibilidad de que nazca un mutante de padres mutantes es extremadamente elevada.

Es un error muy común llamar a los superhumanos que poseen el Gen-X mutantes, aunque se ha convertido en un término muy popular, incluso entre los propios miembros de la especie y expertos científicos, por lo que utilizaremos igualmente este término. Su nombre exacto sería su denominación científica, Homo Sapiens Superior; aquellas personas con inclinaciones racistas contrarias a los mutantes rechazan este nombre, que pone a la raza mutante en un escalón evolutivo por encima de la humanidad, y suelen utilizar la palabra “muti” u otras denominaciones ofensivas.

La denominación mutante no resulta totalmente correcta, ya que muchos Homo Sapiens Superior no han mutado con respecto a sus padres, sino que han heredado el gen-X de ellos. El 95 % de los hijos de dos Homo Superior serán también Homo Superior, y cerca del 75 % de los hijos de Homo Sapiens y Homo Superior serán Homo Superior. El gen-X parece desafiar las leyes tradicionales de la genética, probablemente por la artificialidad del curso evolutivo de la humanidad.

Aunque muchos mutantes son muy parecidos a los humanos en apariencia y fisiología, recientes estudios han demostrado que presentan importantes diferencias. La tecnología actual permite, en un 80 % de los casos, detectar suficientes diferencias a través de un encefalograma como para identificar a un mutante sin necesidad de una pesada y considerablemente cara prueba genética. Muchos psicólogos defienden la idea de que también hay importantes diferencias sociológicas y psicológicas entre mutantes y humanos, aunque estas teorías son fuertemente rebatidas por unos y otros.

Sin embargo, aunque los mutantes son ligeramente superiores a la humanidad en el conjunto de su fisiología, la principal diferencia entre unos y otros es que la mayoría de los mutantes manifiestan habilidades superiores a la humana, talentos que desafían, generalmente, una explicación científica. Incluso hoy día, es un misterio porqué los superpoderes mutantes se manifiestan en tal variedad de habilidades. Existen algunas teorías al respecto, y la más aceptada es la que postula que todos los poderes mutantes son sólo manifestaciones del mismo poder, expresadas de forma diferente, pero encontrar evidencias sólidas a favor de esto es difícil.

A principios del siglo XXI, los científicos especializados en el Homo Superior se encontraron con un fenómeno aparentemente inexplicable, en donde mutantes conocidos desarrollaban nuevos poderes o aumentaban los propios de forma llamativa. El doctor Hank McCoy, probablemente el mayor experto en mutantes del mundo, hipotetizó que al entrar la población mutante por aquella época en un millón de mutantes por todo el globo, la fisiología mutante respondió a la necesidad de supervivencia. Así, en ocasiones los poderes de un mutante pueden cambiar o volverse más intensos, o incluso desarrollar una nueva habilidad, no necesariamente relacionada con las anteriores. Mutantes conocidos que han desarrollado una mutación secundaria han sido Polaris, la Bestia, Emma Frost, el Ángel, el Hombre de Hielo y Elixir.

Aunque la mayoría de los mutantes adquieren sus poderes con la pubertad, hay otros que “mutan”, aparentemente, debido a un trauma físico severo. En otros casos, la mutación es ya patente desde su nacimiento. No obstante, casi todos los poderes mutantes se manifiestan durante la adolescencia, un momento de la vida cuando aparentemente, los cambios físicos y psicológicos por los que atraviesa una persona activan sus genes-X.

Por tanto, estos mutados son muy raros, menos de uno de cada quinientos mutantes registrados. La explicación más simple a esto es que estos mutantes son portadores de un gen-X defectuoso, por lo que sus poderes permanecen latentes. Generalmente, la mutación se activa cuando el cuerpo del sujeto ha atravesado un trauma severo, de tal manera que le sería imposible sobrevivir sin activarse los poderes.

En el año 2003, varios expertos en mutación de todo el mundo se reunieron en Londres para intercambiar notas y descubrimientos. Muchas teorías y formas de identificación fueron aceptadas durante esta reunión. Una de las más controvertidas fue el sistema de clasificación de letras griegas para mutantes, que intenta distribuir a los mutantes en grupo de escala según sus características positivas y negativas. El sistema completo de la clasificación es bastante complejo, pero las categorías generales han sido popularizadas por el público, especialmente el mutante. Las categorías pueden ser vistas Aquí.

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